El prólogo del IV Evangelio (1,1-18), Una perspectiva Cristo-Eclesiológica
DOI:
https://doi.org/10.15603/ribla.v97i3.3273Palavras-chave:
Verbo encarnado, Salvación, IV Evangelio, Redención, PrólogoResumo
El artículo parte de una confesión de fe: “en el principio era el Verbo, y el Verbo estaba
con Dios” (Jn 1,1). Dios se reveló antes, se reveló en Jesús y se revela hoy, pues
su deseo es habitar entre nosotros y permear nuestra realidad limitada, hasta volverla
infinita. Si bien esta idea es clara para biblistas y teólogos, para muchos cristianos
aún es una verdad difusa, al punto de creer que la salvación comenzó con la Encarnación
y se cerró con la Ascensión. El artículo se propone mostrar que la salvación ha
permeado la historia, no sólo en sentido espiritual y confesional, sino cósmico y ecuménico.
El prólogo presenta al Verbo encarnado que trae el amor liberador del Padre.
Y eso es algo que el mundo necesita hoy: una humanidad que se sienta tan divinizad,
como Dios se siente tan humanizado. Si Jesús no es el niño de Belén, el hombre de
Galilea, el crucificado, no es nuestro Salvador; si se queda sólo como un maestro de
elevadas ideas de ética, entonces no alcanzamos a vivirlo como el Redentor.







